Imagem: Joy Lazarini

Matéria originalmente publicada no portal Alaya – difundiendo infancia

Por Ana Chiverto Aguado


Llevamos un tiempo reflexionando sobre lo que significa igualdad de género, coeducación y los cuidados en la escuela, entendiendo por cuidados  “las tareas de regeneración cotidiana del bienestar físico y emocional”, es decir, todas aquellas actividades que se hacen para sostener la vida.

Cuando nos referimos a los cuidados hablamos, por un lado, de cuidados de dependencia, es decir, los que tienen nuestros niños y niñas en algunos aspectos de sus vidas o los que tenemos cualquier persona en algún momento concreto de nuestra existencia (bien por enfermedad, edad avanzada…). También se incluyen dentro de este término los cuidados del hogar, es decir, todas las tareas y planificación de la vida cotidiana en casa, o en la escuela en nuestro caso. Y por último, pero no menos importante, estarían los cuidados emocionales, los que damos y recibimos para el bienestar vital.

Cuando llevamos este tema al aula, la importancia recae en la necesidad de hacer visible lo invisible, y en este caso lo invisible sería todo lo que implica a los cuidados en la vida cotidiana de nuestras escuelas.

Aquí os dejamos algunas reflexiones de cómo trabajamos la visibilización de los cuidados en nuestras aulas y las cosas a las que creemos que hay que dar importancia para que, de manera transversal e indirecta, se trabaje bajo una mirada coeducativa todos los ámbitos de la vida escolar.

La actitud en el aula

La actitud del docente o la docente debe de ser una actitud concienciada ante la necesidad de generar  un modelo real de coeducación dentro de su aula. La forma de actuar y la forma de expresarse servirá de modelo para el alumnado. No se puede transmitir un valor al que no se le da importancia y por el que no se lucha diariamente dentro y fuera de las aulas.

Creemos que hay que poner conciencia en esos micromachismos heredados, inconscientes, que nos hacen decir cosas como “le decimos a mamá que lo cosa”, “¿de qué color es el coche de papá?”, “mamá va a hacer la comida”, “mamá lo lava”, “no te preocupes, papá te lo arregla”…

No se trata de “hoy voy a trabajar coeducación o los cuidados”, sino  de que mi mirada ante la vida es coeducativa, y sólo así podré traerlo al aula y transmitírselo a mis niños y niñas.

La importancia del lenguaje

El lenguaje que utilizamos dentro del aula debe de ser siempre inclusivo, porque no existe aquello que no se nombra. Hay que hacer un esfuerzo por encontrar palabras que incluyan a todas las partes y, si no es posible, nombralas y visibilizarlas.

Cambiemos las reuniones de padres por reuniones de familias. Esto no sólo incluye a la madre y al padre, sino a una diversidad familiar mucho más amplia donde todos los modelos caben.

En nuestras aulas hay chicas y chicos, son amigos y amigas, todas y todos… Y hemos observado, con el paso de los años, que los niños y niñas de nuestra escuela infantil lo tienen tan integrado que si alguna vez “nos despistamos” con el lenguaje son ellos y ellas los que matizan.

Además, no usaremos un lenguaje que encasille según el sexo. No tenemos princesas, ni machotes, ni campeones, ni niñas preciosas y niños fuertes…

La equidad en el reparto de tareas dentro del aula

Relacionado directamente con el tema de los cuidados, en nuestras aulas hay un reparto equitativo de las tareas en el día a día.

Tenemos la suerte de contar con representación masculina dentro del Equipo de Infantil, algo complicado en otros centros, ya que la infancia se relaciona directamente con los cuidados y, en consecuencia, con la mujer.

Los niños y niñas de nuestra escuela reciben diferentes modelos con repartos equitativos de tareas: ellos también consuelan, ellos también cambian de ropa si alguien lo necesita, ellos también limpian mesas, friegan suelos, dan besos de buenas noches en la granja, cuentan cuentos o cantan canciones…

Además, directamente relacionado con el alumnado, las tareas del aula se reparten equitativamente: todos y todas barremos cuando nos toca, todos y todas nos preocupamos por traer el desayuno para compartir con los/as demás, llevamos los vasos a la cocina para lavar…

Trabajando el respeto y las sanciones de género

El momento de la asamblea es uno de los momentos fundamentales donde más pueden trabajarse temas como micromachismos, estereotipos de género, reparto equitativo de tareas o las sanciones de género, entendiendo como sanciones de género aquello que es juzgado de manera negativa por no seguir los roles marcados (por ejemplo, niños a los que les gusta disfrazarse de princesa o niñas a las que les gusta jugar al fútbol).

A veces, los temas surgen de manera espontánea, y otras veces somos los/as docentes los que lo trabajamos porque detectamos alguna necesidad (bien hemos visto alguna actitud que nos ha llamado la atención, algún comentario entre ellos y ellas…).

Se trata de trabajar fundamentalmente el respeto hacia los gustos y las decisiones de nuestros iguales y de dar referentes alternativos que muestren que hay otras realidades.

No hay que olvidar que lo que hace daño a estos niños y niñas “disidentes” con lo que toca por ser chico o chica es la discriminación que recibirán a través de sanciones del grupo de iguales y de los adultos/as del entorno, de ahí la importancia de trabajar el respeto a las diferencias dentro del grupo.

Trabajar la sexualidad de manera positiva dentro del aula

La sexualidad puede parecer que no tenga que ver con los cuidados sin embargo es la base para generar una buena autoestima y autoimagen basada en la confianza y seguridad en sí mismos/as, lo que les permitirá defender lo que son y lo que quieran ser.

Tendrá que trabajarse dentro del grupo el tema de la sexualidad siempre que se demande, ajustándose a la edad y teniendo en cuenta que los niños y niñas de estas edades están descubriendo su cuerpo y las diferencias con el de los/as demás.

Una buena educación afectivo-sexual significa que tiene que ser no sexista, es decir, tratar por igual a niños y niñas, llamando a las cosas por su nombre (vulva/vagina y pene), alejados de los tabúes y vergüenzas en los que muchos adultos/as estamos educados.

Llegados a este punto, hemos podido ver algunas claves más relacionadas con el rol del docente. Está claro que la elección de los materiales, las propuestas que se hacen en el aula y el trabajo que se hace con las familias tienen que ir de la mano de todo lo anterior, pero es un tema que abordaremos en otro artículo.

La coeducación y la visibilización de los cuidados es algo que nos ocupa y que creemos que es imprescindible en los centros educativos, teniendo claro que no puede ser sólo una cosa de mujeres.

Por esta razón, os invitamos a todas y todos a reflexionar sobre las prácticas diarias, tomando conciencia y ayudando a que la educación de vuestro alumnado sea en igualdad de oportunidades, no marcándose diferencias por el simple hecho de ser hombre o mujer.

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